Pintura Naif Surrealista

 

Crítica de Oscar D'Ambrosio

Periodista, crítico de arte.


Integra la Asociación Internacional de Críticos de Arte (Aica- Seção Brasil), la Asociación

Paulista de Críticos de Artes y la Unión Brasilera de Escritores.


Es autor del libro “Los pinceles de Dios: vida y obra del pintor Taif Waldomiro de Deus”

Editorial UNESP

Silvana Langlois. El arte como purificación

(Texto traducido del portugués)

 

Así como el caballo y la diligencia en el siglo XIX, el tren asumió, en el siglo XX, el símbolo de unión entre lugares, personas y mundos. Específicamente la pintura de la artista Silvana Langlois, muestra la conexión entre el mundo de la fantasía y el de la realidad. Por intermedio de simbólicos trenes y caminos los contenidos psíquicos individuales alcanzan la esfera universal.

 

En obras como “Tren del Sur” consigue transmitir justamente ese pasaje fantástico entre nuestra realidad concreta y el mundo paradisíaco. Un tren, con dos vagones visibles, las casitas de ladrillos, ovejas pastando, la iglesia al fondo y un ambiente de paz y armonía dan al cuadro la tranquilidad que la vida cotidiana de la mayoría de nosotros no alcanza.. Silvana comenzó de manera autodidacta, buscando expresar con autenticidad sus sentimientos. En ese sentido, cumple uno de los pre-requisitos del Taif, o sea, sigue sus principios anteriores, no las reglas académicas.

 

Dice la artista: “Cuando comencé a pintar, hace ya muchos años, lo hice en forma autodidacta, sin seguir ninguna escuela, técnica o regla predeterminadas.

 

Simplemente trataba de expresarme de una manera sencilla, alegre y muy colorida. Al estar frente a un atril, rodeada de pinceles y pinturas, son muchas las sensaciones que me inundan. Siento que es “mi momento”, aquel en el que puedo transmitir todo aquello que veo, pienso, intuyo... en el pasar de mis días.

 

Espontáneamente surgió desde mis primeras pinceladas el estilo naif. Un estilo con el cual me siento identificada. Un estilo que me brinda mucha paz, confianza y seguridad, permitiéndome reflejar mi sentir.” De hecho, sus cuadros revelan una constante búsqueda de calma y armonía, siendo un refugio seguro para el hombre moderno sumergido en un caos de búsqueda desenfrenada por el poder y el dinero.

 

Observando las de Silvana, no existe tensión de formas, contornos o colores. Por el contrario, predomina una paz de espíritu omnipresente que no parece amenazada, lista a permanecer para siempre. “A través de mis cuadros quisiera mostrar un mundo mejor, sereno, donde lo sencillo y lo cotidiano

 

representen las pequeñas grandes cosas de la vida. Quisiera que aquel que los contemple, sienta aunque sea por un instante que lo sincero y verdadero existe”., comenta.

 

El efecto en el espectador es inmediato. Cada tela es un pasaje entre aquello que cada persona vive y lo que desearía experimentar. Traducen una tranquilidad espontánea y un equilibrio formal y estético. En su pintura, Silvana presenta creatividad y soluciones muchas veces originales para variados temas.

 

"Clave de sol y luna", por ejemplo, revela una composición original. Con el satélite al fondo, una gran clave musical es puesta en el medio de la tela, siendo aprovechada para un relato. Un bello árbol forma la parte superior de la clave,  y continúa con un camino que une las dos casas junto al árbol con la parte inferior en la que retrata una imagen que combina en romántica atmósfera residencias junto al mar con delicadas figuras humanas.

 

Al realizar tarjetas navideñas, Silvana busca no repetir patrones consagrados. En "Flores para el Niño", un ángel arroja flores desde una nube sobre el Niño Jesús. Piezas de uso casero, como jarros de diversos tamaños, son incluídos en la composición, creando una curiosa relación entre lo profano de la vida de Jesús y su Madre dialogo con lo divino que surge del cielo.

 

"El encuentro", retoma esa temática religiosa. La armonía de la composición entre el paso de los camellos, el camino y el rayo de luz que ilumina a Jesús en brazos de María, tornan la tela especialmente interesante, estableciendo una diferencia con relación a un tema de los más conocidos de la iconografía católica. En esta línea de tratar con una nueva óptica,  la artista argentina logra un óptimo resultado en "Mensaje". En esta  tela que evoca las creaciones oníricas del pintor belga Magritte, realiza la unión entre las estrellas vistas a través de una ventana en el cielo y dos observadores junto a un poético árbol. Para completar el escenario, una bella luna llena, introduce misterio y torna al cuadro mágico en su poder de crear una realidad más allá de la cotidiana.

 

 La obra "La mimada del rebaño" acentúa todavía más la preocupación de la pintora por la creación de ambientes idílicos En este caso, la pintora no solo ocupa la tela sino también pinta sobre el marco. A la derecha, una pequeña oveja es acariciada dulcemente y a la izquierda un potrillito se acerca al animal más bello y protector.. El paralelismo entre los dos aspectos da al cuadro vida y delicadeza reforzando la idea de que es posible la existencia de un mundo mejor.

 

Ese mundo mejor puede ser obtenido gracias al arte. Por eso, "Lío en el atelier" gana relevancia. Al contrario de la mayoría de sus cuadros instaura desequilibrio. Tal vez el gran mensaje esté justamente en que el desorden en el arte es la alternativa para ordenar un mundo caótico. El artista, en su mente libre, desobedece las reglas, más cuando se trata de arte naif y reúne los atributos necesarios para crear un nuevo mundo, que siga su orden. "Lío en el atelier" expresa la búsqueda artística por un nuevo universo.

 

Esa constante búsqueda en las cualidades artísticas innatas y en el estudio de nuevas formas de expresión para las ideas que cada uno guarda en el alma, Silvana produce obras como "Tulipanes en mi ventana", en la que muestra una ventana bellamente decorada co esas flores típicas de los Países Bajos, que por su colorido, despiertan en el espectador el sentido de que la naturaleza ofrece el equilibrio que nuestra sociedad quisiera tener. Trenes y rutas son metáforas comunes en el trabajo de Silvana Langlois. Su obra permite el pasaje entere el mundo en que vivimos y en el que desearíamos estar.

 

Sea vía una locomotora o un camino que vincula mundos en el espacio, las pinceladas de la artista posibilitan conocer un nuevo universo, en el que el arte se presenta como instancia purificadora, una alternativa para crear un mundo de intensa luz y humanidad en medio de las ciudades violentas e irracionales que crecen en todo el mundo, especialmente en América Latina.

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